Historia de un botón a la espalda

Detrás de un botón hay cientos de horas y miles de pensamientos. Deslizar una tecla un milímetro o estirar un dispositivo a lo ancho implica una decisión en la que se ha invertido mucho tiempo y muchos recursos.

Detrás de un botón hay cientos de horas y miles de pensamientos. Centenares de ingenieros y toneladas de investigación. Deslizar una tecla un milímetro o estirar un dispositivo a lo ancho implica una decisión en la que se ha invertido mucho tiempo y muchos recursos.

La tecnología es hoy el ámbito que, probablemente, cambie más deprisa. El terreno donde la innovación es un interminable maratón a velocidad de sprint.

En LG están en esa carrera y el camino apunta, según dicen, a un objetivo: hacer la vida de las personas más fácil.

Eso es la innovación para esta compañía. Y la innovación, el descubrimiento de nuevas formas y productos, siempre tiene como guía y maestro lo que los usuarios piden. Ellos son, al final, los que deciden si una nueva propuesta mereció la pena o no sirvió para nada.

En esto consiste innovar. Es una prueba y error. Una apuesta que nunca es segura pero que, en ocasiones, ha supuesto una revolución en todo el planeta.

Esta búsqueda de pequeñas mejoras se produce, cada día, en miles de talleres, laboratorios, empresas, hogares… Paremos el foco en las oficinas de LG y veamos cómo diseñan sus teléfonos para, como dicen ellos, alcanzar la “experiencia exquisita”.

La primera pregunta que se hacen es si el dispositivo en sí funciona bien en la palma de la mano. El G3, su último modelo, suprime todos los botones y deja solo uno: el botón trasero.

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Esta decisión tiene una razón ergonómica. “Hemos hecho muchas pruebas reales con los usuarios para ver cómo usan el móvil y qué podemos hacer para que les resulte más cómodo”, explica Elías Fullana, MC Marketing Director de LG. “Vimos que el dedo índice, de forma natural, va ahí. Los botones laterales resultan incómodos. Probamos con varios tipos de manos para ajustarnos a la posición óptima. También le dimos un poco de volumen para que sea fácil encontrarlo y, a la vez, no resulte molesto”.

Este modelo tiene la pantalla más grande que el dispositivo puede permitir. Escuchando al usuario descubrieron que una de sus principales demandas era aumentar el tamaño de la pantalla sin incrementar las medidas del smartphone.

“Al quitar los botones de la parte delantera y dejar un único botón detrás, todo el espacio frontal es para la pantalla. Esto nos ha permitido estirarla al máximo hasta los extremos”, indica Fullana. “Y estos cambios nos llevan a más innovación. La ausencia de un botón frontal hacía a los usuarios preguntarse cómo encender el teléfono. Entonces creamos una nueva funcionalidad llamada Knock-on. Das dos golpecitos en la pantalla, como si estuvieras tocando una puerta, y se enciende o se apaga”.

Ese es el día a día en los cuarteles generales de I+D de LG. Allí el lema es crear dispositivos con un diseño “sofisticado y sencillo” a la vez. Y, como dice Fullana, “ayudar a disfrutar del uso de la tecnología”.