San Ignacio de Loyola Ikastetxea

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Compartir para enriquecer

Hoy queremos compartir con vosotros uno de los aprendizajes más significativos del que volvimos a ser conscientes el pasado viernes: la importancia de compartir, abrir el foco y co-crear con el objetivo de enriquecer nuestra experiencia de aprendizaje. Os explicamos por qué. La visita El viernes 5 de mayo tuvimos la gran suerte de recibir […]

Hoy queremos compartir con vosotros uno de los aprendizajes más significativos del que volvimos a ser conscientes el pasado viernes: la importancia de compartir, abrir el foco y co-crear con el objetivo de enriquecer nuestra experiencia de aprendizaje. Os explicamos por qué.

La visita

El viernes 5 de mayo tuvimos la gran suerte de recibir la visita de Maite Martínez del equipo de Escuelas Creativas de Fundación Telefónica a nuestro centro. La verdad es que esperábamos la visita con inquietud y ganas. Por primera vez íbamos a recibir el feedback del trabajo realizado durante los últimos meses para la puesta en marcha de nuestro reto de Escuelas Creativas; y, a pocos días de acudir a la presentación en Madrid.

El proyecto de Escuelas Creativas ha supuesto para nosotros una oportunidad para considerar y organizar ciertos proyectos e iniciativas que ya habíamos empezado a poner en marcha con anterioridad pero que ahora, tras reflexionar en profundidad con el material recibido, han adquirido más coherencia.

Preparando la presentación del viernes del proyecto Escuelas Creativas en Jesuitak Donostia

El encuentro con Maite Martínez nos ha vuelto a cargar las pilas para continuar con el proceso de transformación educativa que arrancamos hace aproximadamente 7 años y que vamos ejecutando de forma paulatina, reflexionada pero sin pausa. ¿Por qué este nuevo chute de ilusión? Porque si hace unos meses nos embarcamos en esta gran aventura de Escuelas Creativas con el ilusionante reto de desarrollar y crear un proyecto transversal para toda la etapa educativa con el objetivo de acercar distintas generaciones (niños/jóvenes y las personas de la 4.º edad) y actuar con compromiso hacia un colectivo en ocasiones olvidado, nos hemos hecho conscientes de que este reto se puede convertir en anécdota si lo reconsideramos para dotarlo de un carácter más global y ambicioso:

“Promover un cambio de estructura en la organización del centro con el fin de generar un proceso de aprendizaje por proyectos para los educadores”.

Para ser del todo sinceros, admitimos que este planteamiento no es del todo nuevo para nosotros. Llevamos algún tiempo reflexionando en torno a la implicación del equipo de educadores en la estrategia del centro, responsabilidad que recae habitualmente en el equipo directivo. De este modo podremos disminuir la brecha que consideramos existe en ocasiones entre el Plan Estratégico y el día a día del centro.

Creemos firmemente que para transformar nuestro centro hacía un colegio del siglo XXI es necesario que todas las personas que forman la comunidad educativa sean motores de cambio. Por eso, ya desde comienzos de curso varios educadores se pusieron en marcha para trabajar en este nuevo objetivo, en grupo y por proyectos.

¿Cuál fue entonces la novedad? Parecerá una tontería, pero Maite Martínez, con gran conocimiento y mucha generosidad en sus consejos, nos ayudó a ser conscientes de que lo que teníamos entre manos podía ser mucho más potente que el reto que habíamos planteado para Escuelas Creativas y nos retó a repensarlo; nos ayudó a ampliar nuestro horizonte. Como agente externo vio que estábamos acotando nuestra área de trabajo cuando, en realidad, podíamos aspirar a construir con la ayuda del proyecto algo más ambicioso.

Cuando nos pusimos con la tarea de narrar la visita de Maite a Jesuitak Donostia, teníamos en mente hacer algo mucho más descriptivo y fiel a la cronología de la jornada. Sin embargo, tal y como hemos comentado al inicio del relato, nos parece mucho más interesante hacer hincapié en la importancia de la co-creación: abrirte y compartir para crecer.

Esto que estamos diciendo no es algo nuevo, lo sabemos. Sin embargo, una vez más la experiencia nos demuestra que la suma de las partes es mucho más que una simple suma. Se crea algo nuevo, algo más potente que lo que tenías al comienzo. La mirada no contaminada de Maite Martínez dio con una de las claves que nos va a permitir mejorar. Hemos reformulado el reto para hacer algo más potente.

Trabajando el reto de nuestro colegio para el proyecto: focalizar

El proyecto sigue en pie: proyecto intergeneracional

De todas maneras, no penséis que con esta nueva propuesta nuestro reto de acercar a las personas de distintas generaciones va a quedar en un segundo plano. Ahí es donde vamos a focalizar en el plan de actuación de este reto durante el curso 2017-2018. Porque si antes creíamos en el proyecto, ahora creemos aún más.

En este caso, también, un factor “externo” ha sido quien nos ha dado el chute de energía: el testimonio de los alumnos. Ponemos “externo” entre comillas porque, aunque ellos son los auténticos protagonistas en el proyecto, cuando pensamos en la estrategia del colegio actualmente no existen canales de comunicación donde se les de voz para aportar.

Para la presentación del viernes quisimos invitar a varios alumnos de Secundaria para que compartieran con Maite de Escuelas Creativas cuáles eran los proyectos, como por ejemplo, el “Proyecto Voluntariado”, que están trabajando actualmente junto con San José de la Montaña (la residencia de ancianos de la Compañía de Jesús con la que colaboramos) o Biodonostia (el centro de investigación al que acuden en el proyecto “Aprender Investigando”).

La verdad es que en Jesuitak Donostia hacemos un gran esfuerzo para incidir a través de la educación en formar a personas para los demás, nuestro gran lema, personas que contribuyen a la construcción de un mundo mejor. No obstante, escuchar los testimonios de los alumnos y ver con qué naturalidad cuentan lo que implica trabajar en proyectos así genera una emoción que pone los pelos de punta.

El viernes nos sirvió para ser un poco más conscientes de que, con este tipo de iniciativas, estamos contribuyendo a que los alumnos vivan experiencias de aprendizaje significativas. Con estos testimonios e historias, sabemos que cualquier esfuerzo que garantice este tipo de aprendizaje merecerá la pena.

Los alumnos de Secundaria contaron sus experiencias en proyectos como Voluntariado, Aprender Investigando o Proyecto Intergeneracional

Conclusión

Podemos decir que la jornada del viernes fue totalmente positiva, reveladora y enriquecedora. Sin duda, extraemos, o por lo menos volvemos a reafirmar, que los proyectos y las ideas compartidas, por defecto, multiplican su potencialidad.

Por todo esto, estamos ansiosos de que llegue el 27 de mayo, un día donde todos compartiremos nuestros proyectos y seguro nos surgirán nuevas ideas y colaboraciones que nos permitan seguir creciendo como centros del siglo XXI. Y es que, si no es para aprender mucho y transformarnos, ¿para qué nos hemos metido en este lío?