Más y mejor feedback, por favor…

Profesoras y profesores tienen que devolver la información sobre su proceso de aprendizaje al alumno, continuamente. Por ello, repasamos en este post qué es el feedback y por qué es tan importante.

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Hemos descrito en muchos lugares de nuestras guías de Escuelas Creativas el concepto de feedback. Ha estado presente, por ejemplo, en Mi Genoma Creativo, cuando hemos tratado sobre el espíritu crítico, las técnicas cooperativas, la gamificación… Se ha mencionado el término en nuestro Menú de Aprendizaje, cuando hemos hablado del diseño de proyectos, la comprensión, la valoración continua… También aparece en la Guía EduSapiens, cuando hablamos de determinar la posición del evaluador o evaluadora y necesitamos de unos recursos de retroacción para la valoración de nuestra interacción con el alumnado y nuestro papel en el aula. Además, hemos repetido más de una vez lo necesario que es que este feedback se produzca en el ámbito de unas relaciones de libertad y confianza dentro de nuestra clase. Hemos también incluido entre las entradas de este blog una que analiza el papel del error y su utilidad para regular el aprendizaje en el aula.

El hecho es que nosotros, profesoras y profesores, tenemos que devolver esta información sobre su proceso de aprendizaje a nuestro alumnado, continuamente. Resulta que estos retornos soportan en nuestra práctica diaria gran parte de la evaluación a la que sometemos a nuestros chicos y chicas. Quizás estemos menos habituados a recibir esta retroalimentación respecto a nuestra práctica como educadores.

Debemos, por lo tanto, dar un buen repaso al feedback. Sería muy prolijo abordar todos los aspectos relacionados con él: concepto e ideas básicas, momentos de utilización, comunicación, lenguaje, instrumentos, forma y canales preferentes, etc. Nos limitaremos a dar unas ideas básicas inspiradas por Grant Wiggins*, David J. Nicol y Debra Macfarlane-Dick**, Robert Harry Evans, Mathias Ropohl, Jan Alexis Nielsen, Nicos Papadouris***. Dejamos a un lado propuestas muy inspiradoras también, que merecen un análisis más detenido (como la experiencia de utilizar las redes sociales para el feedback entre pares que nos presenta Josh McCarthy****).

¿Qué es el feedback?

En el marco de la evaluación formativa definiríamos el anglicismo feedback como todo tipo de comentarios sobre el proceso educativo incluyendo recomendaciones, alabanzas y evaluación. Más allá de esta definición, se trataría de ofrecer al receptor en cuestión la información sobre “cómo lo estamos haciendo” a la hora de enfrentarnos a nuestros objetivos.

¿En qué se distingue de los consejos o recomendaciones?

El feedback no tiene por qué incluir ni juicios de valor ni recomendaciones, aunque pueda hacerlo. Debe transmitir preferentemente información (descripción de la acción o efecto de la acción sobre la persona que proporciona el feedback con relación a los objetivos marcados).

Algunos ejemplos de feedback

Pongamos el siguiente caso: se ha solicitado al alumnado que haga una exposición oral sobre un tema. He aquí algunos ejemplos de feedback que podemos ofrecer:

  1. “Has hablado sobre X tal y como pedíamos. Has modulado tu voz y te has dirigido con la mirada a toda la audiencia.” (Descripción de la acción en relación con el objetivo marcado y explícito: “adecuar el discurso a la audiencia”)
  2. “Me ha resultado muy interesante el punto número uno, pero me he perdido en el segundo.” (Descripción del efecto de la acción sobre la persona que proporciona el feedback)
  3. “El punto número dos no está suficientemente desarrollado.” (Juicio de valor)
  4. “Deberías profundizar más en X aspecto, ilustrar tus ideas con más ejemplos y hacer preguntas a la audiencia.” (Consejo)

Si la alumna o alumno ha recibido primero las informaciones del tipo 1 o 2 aceptará de forma gradual, con más facilidad, comentarios del tipo 3 e incluso del 4. Pero saltar directamente al último tipo de feedback, a palo seco, sin haber transitado por el camino anterior, puede desanimar al alumnado y ser contraproducente para el entorno de seguridad y confianza que hay que fomentar en el aula. Además, sería más adecuado que los modelos 3 y 4 fueran resultado de la reflexión del mismo alumno o alumna.

Para evitar esta situación, deberíamos dar preferencia al feedback del tipo 1, 2 o incluso 3 y pedir al alumnado que empiece a pensar por sí mismo sobre el 4, sustituyéndolo, por estos tipos de formulación posibles:

4a. “Después de oír 1 y 2 [según la costumbre, la seguridad del alumnado… incluso el 3] ¿Se te ocurre alguna forma de profundizar en X? ¿Cómo podrías hacer que tus explicaciones se entendiesen mejor?”

4b. “Vuestro objetivo es describir el proceso que habéis seguido para realizar el proyecto además de ‘enganchar’ a la audiencia. Podéis autoevaluaros con la ayuda de los criterios de la rúbrica o lista de control.”

Con estos últimos feedbacks conseguimos que el alumnado detecte sus dificultades de aprendizaje y vaya aprendiendo a autoevaluarse, mediante la autorregulación y haciendo evidente su proceso. Podemos plantearlo también, lógicamente. como feedback entre pares:

4c. “¿Podéis sugerir al equipo X alguna idea de mejora teniendo en cuenta los criterios la rúbrica o lista de control?”

Y unos pocos consejos

Los comentarios que dirigimos a nuestros alumnos y alumnas deben ser concretos, tangibles, transparentes (inteligibles), “digeribles” para ellos (aunque el profesorado tenga en mente los objetivos a conseguir a final de curso, debemos evitar atracones proporcionando feedback “sobre todo” y concentrarnos en determinados objetivos o criterios concretos e importantes, que permitan cambios sustanciales), puntuales (proporcionados lo antes posible) y coherentes (con los criterios de evaluación de las rúbricas).

De forma parecida, las propuestas de mejora deben ser abordables (el profesorado debe “esperar” hasta que el alumnado esté preparado para recibir ese comentario o pueda entenderlo). Debemos proporcionar ocasiones para poner en práctica estas propuestas de mejora e intentar transmitir juicios positivos. El feedback positivo es tan o más efectivo que el que se centra únicamente en lo mal hecho, no lo olvidemos.

“Décadas de investigación indican que podemos mejorar el proceso de aprendizaje enseñando menos y dando más feedback”. Esta afirmación de Grant Wiggins nos puede dar una pista, a profesoras y profesores, para decidir en qué rentabilizar nuestro tiempo: a qué cosas de las que hacemos nos tenemos que dedicar menos y qué cosas debemos hacer más frecuentemente y mejor.

Autoría: Ibone Amorrortu y Asier Astigarraga.
Equipo Pedagógico de Escuelas creativas (aulaBLOG).


* Wiggins, G. (2016). On Formative Assessment: Readings from Educational Leadership. Recuperado el 6 de mayo de 2017, de http://www.ascd.org/publications/books/116065/chapters/Seven-Keys-to-Effective-Feedback.aspx
** Nicol, D., & Macfarlane-Dick, D. (24 de enero de 2007). Studies in Higher Education. Recuperado el 6 de mayo de 2017, de http://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/03075070600572090?scroll=top&needAccess=true
*** Evans, R. H., Ropohl, M., Nielsen, J. A., & Papadouris, N. (2016). Affordances and Challenges of Written
Feedback as Formative Assessment in Inquiry-Based STEM Education. Abstract from NARST, Baltimore,
United States
**** McCarthy, J. (9 de enero de 2015). Global learning partnerships in the Café: peer feedback as a formative assessment tool for animation students. Recuperado el 6 de mayo de 2017, de http://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/10494820.2014.994532?scroll=top&needAccess=true

 

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